Tras el éxito y gloria de “Infiltrados”, Martin Scorsese vuelve a reunirse con Leonardo DiCaprio para rodar “Shutter Island”, novela de Dennis Lehane que adapta para la gran pantalla Laeta Kalogridis. Al actor de “Titanic” le acompaña un atractivo reparto intergrado por Mark Ruffalo, Sir Ben Kingsley (por primera vez sin peluca), Max Von Sydow, Emily Mortimer, Elias Koteas, Michelle Williams y Jackie Earle Haley entre otros, todos ellos a las órdenes de un (casi) septuagenario director cuya última propuesta pillará, seguro, a más de uno descolocado: lejos de sus acostumbradas temáticas, Scorsese opta esta vez por un divertimento, un thriller de misterios y paranoicas pesadillas que bebe directamente del cine de Hitchcock y de ejercicios de terror más recientes como, agárrense que vienen curvas, “La señal (The Ring)” de Gore Verbinsky y sucedáneos.
Del primero, sus influencias quedan patentes en el desarrollo del entramado principal -la investigación de dos agentes de policía en un hospital psiquiátrico donde ha desaparecido una de sus pacientes no tarda en convertirse en un tour de force de inesperadas proporciones- y sus resoluciones, así como en diversos recursos estilísticos que ven en el mítico plano de la ducha de “Psicosis” la más confesa declaración de intenciones de Scorsese. Del segundo, “Shutter Island” es deudor del empaque artístico, traducido en el preciosismo visual contrapuesto a la morbosidad emocional, pero sobre todo de una trama un tanto tramposa, de esas con previsible presencia de twist final –que a su vez es sumamente previsible- del que se van dejando pistas aquí y allá. Aunque pese a lo que podría dar a entender la engañosa promoción, todo siempre muy alejado del género del terror puro y duro.
Y es que aquí es donde se desmarca “Shutter Island”, lo que la hace realmente distinta y relativamente inclasificable. Sin apenas concesiones al efectismo y menos aún al sobresalto, durante buena parte de sus 140 minutos -y pese al consabido giro- la película se disfraza de auténtico policíaco de corte clásico con una investigación que se sigue con especial detenimiento. Tan sólo por los reveladores sueños del personaje de DiCaprio sabemos que no estamos ante el típico whodunit, pero hacia ahí quiere que vayan los tiros su director, cuyo estilo elegante, sobrio y de magnífico gusto, por supuesto, influye en tal resultado.
Cierto es que, en este sentido, la producción consigue llevar siempre al espectador por donde quiere, y eso se debe a la siempre perfecta compenetración entre la dirección de Marty y el trabajo de montaje de su habitual colaboradora Thelma Schoonmaker: el resultado es que no hay una sola secuencia que permita un ápice de libertad a las emociones del público, siempre manipuladas a gusto de sus creadores.
Por contra, cabe reprochar a “Shutter Island” cierto exceso reflejado en su injustificable duración, pues si bien resulta difícil determinar qué sobra y qué no, da la sensación de que emplea demasiado tiempo para explicar más bien poco, con un tempo en ocasiones sosegado en demasía y tratando una miríada de temáticas no siempre estrictamente necesarias.
Desde luego, seguramente una de las partes a recortar la hallamos en el final, donde un (y ojo al spoiler) gratuito flashback (spoiler off) evidencia las intenciones más comerciales y tramposas del film restándole la credibilidad que sorprendentemente se había ganado hasta el momento. Ahora bien, por más que tales minutos lo podrían haber condenado al ridículo –como, por extensión, todo el argumento en sí-, una vez más vuelve a imperar el savoir-faire de su director, capaz de encauzar las aguas alborotadas en una nada molesta licencia al sentimentalismo de opereta. Y si además todo ello se remata con un epílogo tan escueto como absolutamente brillante, problema resuelto.
Cierto es que, en este sentido, la producción consigue llevar siempre al espectador por donde quiere, y eso se debe a la siempre perfecta compenetración entre la dirección de Marty y el trabajo de montaje de su habitual colaboradora Thelma Schoonmaker: el resultado es que no hay una sola secuencia que permita un ápice de libertad a las emociones del público, siempre manipuladas a gusto de sus creadores.
Por contra, cabe reprochar a “Shutter Island” cierto exceso reflejado en su injustificable duración, pues si bien resulta difícil determinar qué sobra y qué no, da la sensación de que emplea demasiado tiempo para explicar más bien poco, con un tempo en ocasiones sosegado en demasía y tratando una miríada de temáticas no siempre estrictamente necesarias.
Desde luego, seguramente una de las partes a recortar la hallamos en el final, donde un (y ojo al spoiler) gratuito flashback (spoiler off) evidencia las intenciones más comerciales y tramposas del film restándole la credibilidad que sorprendentemente se había ganado hasta el momento. Ahora bien, por más que tales minutos lo podrían haber condenado al ridículo –como, por extensión, todo el argumento en sí-, una vez más vuelve a imperar el savoir-faire de su director, capaz de encauzar las aguas alborotadas en una nada molesta licencia al sentimentalismo de opereta. Y si además todo ello se remata con un epílogo tan escueto como absolutamente brillante, problema resuelto.
Así es “Shutter Island”, película que flirtea con el desastre pero sin caer jamás en él sino más bien todo lo contrario, ensalzándose como el mejor exponente de su género (¿el thriller paranoico?) por su factura, densidad y funcionamiento en general. Huelga decir que no es la mejor película del director de “Taxi Driver”, pero si se la considera como una muesca menor de su filmografía no tarda en descubrirse como una apasionante intriga de regusto hitchconiano y tintes kafkianos. Tal vez flaquee en cuanto a la seriedad y trascendencia que se le suele exigir a Scorsese, pero eso queda ampliamente solventado mediante un guión conciso, una dirección soberbia (como siempre), y una sensación de vertiginosidad en continuo aumento pese a su asincopado timing. Y si a eso se le suma un Leonardo DiCaprio en estado de gracia, el producto se acaba haciendo redondo por méritos propios.
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Publicado por Donnie Darko





Shutter Island: "Un excepcional ejercicio paranoico,film bizarro,atenazador,de agobiante atmósfera que paraliza en la butaca y no te suelta hasta que asistes al previsible aunque magistral desenlace. Un peldaño más en el ascenso de Scorsese hacia la leyenda", por ello es la película recomendada de la semana en muchocine.net:
http://www.muchocine.net/criticas/11672/Shutter-island
saludos cinéfilos
Publicado el 21 de febrero de 2010 12:19
Excelente película, como no podía esperarse menos de Scorsese, y además que creo que es una de esas películas que mejoran con cada nuevo visionado, ya que se aprecian mejor los detalles. Hace un momento he caído -por ejemplo- en porqué le ponr enfermo el agua a DiCaprio.
Por cierto, un comentario para Carles: ¿no crees que valdría la pena poner la banda sonora? A mi me pareció espléndida, y de las que ponen los pelos de punta.
Publicado el 22 de febrero de 2010 16:13
!Me apunto a la aportación de Alicia sobre la banda sonora!
!Muy buena película!
Publicado el 25 de febrero de 2010 00:10
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