Crítica: ‘Carne de neón’ – Copiando a los maestros


Si hay algo que nadie puede poner en duda del sevillano Paco Cabezas es su amor por el cine. A parte de ser una persona de lo más querida, cómo se podría juzgar a tenor del reparto que ha logrado o el entusiasta recibimiento que obtuvo en el pasado Festival de Sitges por un amplio sector del público con ‘Carne de neón’, su segundo largometraje tras debutar con ‘Aparecidos’.

Director, guionista y sobre todo cinéfago, adapta al largometraje su divertido y original corto de 2005, la historia de Ricky (Mario Casas, en lugar de Oscar Jaenada, protagonista del cortometraje original), un joven de 23 años cuya madre está a punto de salir de la cárcel tras una larga condena y que desde pequeño se ha criado entre chulos, yonquis, prostitutas y delincuentes. Para celebrar el regreso de su madre (Ángela Molina en el papel que hacía antes Victoria Abril), afectada además de Alzhéimer, Ricky decide abrir un negocio familiar propio con el que obsequiarla. Teniendo en cuenta el mundo del que procede y siempre ha vivido, la empresa no puede ser otra que la de abrir un puticlub, el Hiroshima, del que desearía que su madre fuera algo así como la madame honorífica.

‘Carne de neón’, hecho largometraje, tiene buen empaque, sí; pero me ha parecido también una película totalmente fallida. En primer lugar, lo que puede funcionar de manera ingeniosa en un corto de 15 minutos, en un largometraje se espera más. La trama de intriga (cine negro) es innecesariamente intrincada y gran parte de la melodramática aún más prescindible. Paco Cabezas no exhibe ningún estilo propio preocupado por trasladar a la gran pantalla imágenes o personajes de algunos de los que parecen ser sus directores predilectos. En su primer tramo de metraje se acercaría a un cine a lo Guy Ritchie o Tarantino pero en cañí, pero sin la fuerza ni el ritmo de los dos citados directores. Después, entre algún plano que recuerda a Spike Lee, Danny Boyle o Martin Scorsese, por poner algunos ejemplos, la construcción y caracterización de algunos de los personajes secundarios más relevantes recuerdan al cine de Almodóvar: ahí está Dámaso Alfonso interpretando a “la Infantita” (apodo que le viene porque está convencida de que es la hija bastarda del Rey), un personaje inspirado en la gracia y ternura de la Agrado de ‘Todo sobre mi madre’ que componía Antonia San Juan.


Se nota, demasiado, que Paco Cabezas no tiene originalidad ni estilo propio, sólo copia retazos de otras películas o películas, y dejando claro que por supuesto no es Tarantino ni Almodóvar.

Su segunda película sólo funciona en algunas secuencias o momentos aislados en los que más beneficiados de la función terminan siendo Darío Grandinetti, como el malvado mafioso que ha iniciado una venganza contra la policía y quiere también su parte del pastel en el negocio del ‘Hiroshima’; Vicente Romero, como Angelito, socio de Ricky; Luciano Cácerez, el matón de Angelito o Ángela Molina (pese a que su personaje acaba siendo también de lo más empalagoso y previsible).

Flojea en la estructura, el ritmo o el mismo desarrollo de los personajes. Se nota su amor por los personajes, pero deja demasiado claro cuales deben ser los simpáticos, los buenazos, los muy malvados… sin más aristas ni matices, y termina por concederles a la mayoría de ellos un número de escenas y momentos excesivos, casi como homenaje, y que sin aportar nada nuevo a su evolución terminan por hacerse empalagosamente entrañables.

Aunque se pueda entender que la intención era tal vez homenajear a esa fauna de personajes marginales y al límite de la dignidad humana para sobrevivir, contradice una historia que diríase que desea ser dura y provocadora, y que acaba por resultar demasiado blanda y ñoña, pese a todas las vilezas, pobredumbres, suciedad y marginalidad que destila el mundillo en el que se mueve su joven protagonista. Un relato que demandaba más vigor, mala leche o humor negro que la generosa ración de desnudos femeninos, violencia, chistes y sensibleras lagrimitas que ofrece para contentar al público.








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Comentarios

  1. Buena crítica, en lo personal diré que sí me gustó, pese a no ser la gran película es bastante entretenida, creo que aborda el tema de la prostitución desde un punto de vista bastante atractivo, en general me pareció atractiva pero creo que le faltó muchísimo para cautivar al espectador.

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