Crítica: 'La trampa del mal' - El Diablo en el ascensor


La mente de Shyamalan está en plena ebullición, tanto cómo para no parar de imaginar historias y argumentos pero sin tiempo suficiente para dirigirlos. Así que ha elaborado un sello propio con el distintivo de 'The Night Chronicles'. Ideas y guiones que él crea para dejar que sean otros las que las plasmen, y de las que 'La trampa del mal' (Devil) es su primer lanzamiento. Pero con la mala fortuna de hacerlo coincidiendo precisamente con el peor momento de su popularidad, sobre todo en Estados Unidos, objeto de burlas y escarnios de todo tipo por parte de la llamada prensa especializada, y con el hincapié de qué el público también le ha dado la espalda estrepitosamente.

Después de su impactante 'El sexto sentido', parece que el director de origen hindú no dio a espectadores y crítica lo que se esperaba de él, al menos al otro lado del Atlántico. Después de 'El protegido' o el que fue su último gran éxito en cines 'Señales', su cotización ha ido implacablemente a la baja, a pesar de haber realizado, para quien esto firma, excelentes obras ('La joven del agua') y obras maestras ('El bosque'). No importa. El que fue promocionado como el nuevo maestro del suspense y la fantasía, admirador de la obra de Hitchcock o Spielberg, ha sido vilipendiado a lo largo de la década pasando de tocar el cielo al infierno.

'La trampa del mal' es puro Shyamalan, pero sin Shyamalan. Las riendas de la dirección las ha llevado John Erick Dowdle – director de 'Quarantine', el remake de 'Rec' -, cineasta efectivo pero si acaso con talento aún por demostrar. Pero el relato contiene gran parte del universo de Shyamalan, sobre todo ese gusto por el formato de cuento (fabulación), los elementos fantásticos y de intriga o disquisiciones, más bien simples, sobre el bien y el mal o en torno al pecado, castigo y perdón.

Su escueta premisa argumental nos introduce en un ascensor de un enorme edificio misteriosamente averiado con cinco personajes atrapados en su interior, de entre los cuales se supone que uno de ellos es nada más y nada menos que el mismísimo Diablo dispuesto a llevarse a esas almas impuras al fuego de los infiernos, no sin antes de divertirse atormentándolas un poco.


De lo bueno de 'La trampa del mal' es que va directa al grano, casi sin preámbulos – a menudo tan aburridos como prescindibles -, y opta por dividir la tensión entre otros espacios exteriores, no limitándose al uso exclusivo del ambiente claustrofóbico del ascensor. La sala de vigilancia, el amplio vestíbulo de entrada, despachos adyacentes, los huecos del ascensor o la calle sirven para dinamizar la acción con otros personajes, el principal: el traumatizado detective Bowden (Chris Messina) por la muerte de su esposa e hijo hace cinco años, y que ahora intenta desesperadamente salvar las vidas, o alguna de las vidas, de las víctimas encerradas.

Ellos son estereotipos pero que funcionan para lo que es 'La trampa del mal', haciendo a modo de una Agatha Christie, que intentemos ir descubriendo “quién es el asesino” - en este caso, quien es el demonio -, con las consiguientes falsas pistas o incrementando progresivamente las sospechas de unos sobre otros, a la vez que se va suministrando información sobre sus pasados, es decir, los motivos que les han llevado a estar allí para ser reclamados para purgar eternamente por sus pecados.

El engranaje funciona como el efectivo e inocuo entretenimiento que es (de las "para pasar el rato"), especialmente para aquéllos a quienes les pueda interesar una propuesta de este tipo, y rememorando series míticas como 'The Twiligh Zone', de la que 'La trampa del mal' bien podría ser un episodio alargado sin que por ello resulte pesado. De hecho, su duración es ajustada, apenas una hora y veinte minutos, en la que desde sus créditos iniciales – una de las mejores ideas de su puesta en escena – se nos introduce en el clima inquietante mostrándonos los rascacielos de la ciudad de Filadelfia invertidos, con las nubes y el cielo azul abajo. Alterando el orden natural y cómo si el infierno ocupara el espacio del cielo provocando desasosiego y amenaza junto con la adecuada banda sonora del español Fernando Velázquez (compositor de 'El orfanato', 'Los ojos de Julia' o 'Lope'). Y sin olvidar que como director de fotografía está el estupendo Tak Fujimoto, de 'El silencio de los corderos', 'Gladiator' o varias de las películas de Shyamalan ('El sexto sentido', 'Señales' o 'El incidente').









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Comentarios

  1. En mi opinión, me parece una buena pelicula, que consigue su proposito, entretener. Creoq ue la idea de película de terror, no es la acertada, pues es mas una película de suspensa e intriga, para adivinar quien de los cinco es el Diablo. A pesar, de que si eres un poco perspicaz, puedes adivinar a las primeras de cambio, quien es (no lo digo por no spoilear) el director te hace dudar varias veces si tu afirmación es la correcta. Además, se puede sentir durante todo el film el ambiente claustrofóbico que se desea plasmar en la película, haciendo que entrecortes la respiración segun avanzan los minutos del metraje, precipitando los acontecimientos a mayor velocidad. A pesar de que las interpretaciones sean algo planas, algo que en un film de estas caracteristicas se hubiera agradecido unas actuaciones de mayor nivel sentimental, la película consigue hacerte llegar esa sensación de que estas en una espiral de la que no puedes escapar, asfixiandote hasta el final.

    Recomendable

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  2. En mi opinión la película es bastante floja: excesivamente corta (aunque el planteamiento del ascensor, donde caben pocas personas, tampoco da para más), diálogos muy muy simplones entre los personajes (el que los actores no sean muy conocidos no es algo negativo para una película de terror, sino todo lo contrario), actitudes y comportamientos ridículos y metidos a calzador y un final excesivamente ñoño y de corte cristiano. En definitiva, si Shyamalan pretende ser el Hitchcock del siglo XXI con este formato de "Shyamalan presenta..." debería supervisar más aun lo que le dirijan sus mecenas de estas mini películas porque no está su reputación entre crítica y espectadores como para andar jugando a idear y producir películas de televisión, pero que por llevar su sello se hacen un hueco en el cine.
    Un saludo

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  3. Anónimo, das en el clavo. Creo que los "Shyamalan presenta..." acabarán como mucho en la televisión. y 'La trampa del mal', para pasar el rato sin ser demasiado exigente.

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