Sitges 11: 'Gantz', explosión de frikismo nipón

Kei Kurono es un estudiante egoísta y apático que se ve obligado a salvar a una persona de morir atropellada por un tren subterráneo debido a que, su compañero de la infancia Masaru Kato, lo llama para que le pueda ayudar, muriendo él y Kato en el intento. Acto seguido aparecen en un apartamento aparentemente común con otras personas igual de desconcertadas que ellos. Allí, una misteriosa esfera negra les obliga a participar de un sádico juego y para ello les pone a su disposición todo un arsenal futurista que deberán aprender a usar para combatir razas de aliens y otras amenazas que, para la gente común, pasan desapercibidas.

Los que llegan a la habitación no son vistos por los humanos mortales hasta que la esfera no los «suelta» después de cada misión. Una vez que cumplen una misión pueden llevarse el equipo que se les entrega - un arma, un traje especial... - a su casa o a dónde quiera que vayan.

Para cada misión se les da un tiempo limitado y cada vez que vuelven a la habitación, si es que sobreviven, se les otorgan unos puntos dependiendo de cómo actuaron al enfrentarse al objetivo. Esos puntos pueden, al acumularse 100, ser intercambiados por otra oportunidad entre los vivos, o por la resurrección de un ser querido.
En esta edición del Festival de Sitges se podrán ver las dos partes en las que Shinsuke Sato ha convertido el clásico del manga 'Gantz', de Hiroya Oku.

La cinta que nos ocupa la podría definir como 'una frikada enorme', como casi todo el producto de género asiático que nos llega a este gran Festival: un delirio para los sentidos que acaba siendo un pastiche de géneros en los que la comedia más absurda se junta con la violencia más exagerada, la acción más impactante y los efectos digitales imposibles. Eso es esta primera parte de 'Gantz', donde a pesar de todo ese despliegue para fans tenemos un pequeño espacio para el desarrollo de los personajes, y así poder saber un poco más de ellos y establecer un lazo empático necesario para que sus acciones y consecuencias nos afecten.

El problema es que al final de los créditos -después de la sorpresa final- y sopesada la película, está claro que estamos ante un preludio de todo lo que aún va a pasar en la segunda parte, y donde la introducción a la historia es demasiado mecánica y reincidente, con lo cual la sensación de aburrimiento puede aflorarle a más de uno, perdiendo el interés por el momento.

A pesar de ello, 'Gantz' ofrece el suficiente espectáculo friki que se espera de ella, contentará a fans del manga, y a su vez ofrecerá a los fans del cine asiático casi todo aquello que siempre piden a un producto como este.

El miércoles se proyectará la segunda parte, con una duración de dos horas y diez minutos.

El trailer:


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