En primera fila: 'Criadas y señoras' - Las esclavas de Mississipi


Qué fácil se lo pone 'Criadas y Señoras', basada en la exitosa novela de Kathryn Stockett, a todos aquellos que, antes de verla, ya estén sacando brillo a sus armas para destrozar una película cuya sinopsis contiene mujeres, muchas mujeres, para más inri unas blancas y otras negras, dramas familiares, racismo, muerte, diferencia de clases, amistad, tartas y flores. Es escuchar que 'Criadas y Señoras' reúne todos estos ingredientes para que muchos, (insisto) antes de verla, se froten las manos.

Pero Tate Taylor construye unos personajes inolvidables, que traspasan la pantalla y te miran directamente a los ojos. No sólo las protagonistas, las rotundamente inmensas Emma Stone (veo a esta pizpireta pelirroja llegando lejos, lejos, lejos...), Olivia Spencer, Bryce Dallas Howard y Viola Davis. Porque todo el elenco de secundarios, y son un buen puñado, está formado por personajes con un carácter propio y bien dibujado. Sissy Spacek, esa madre a la que le cae mal su hija, te deja con ganas de más. Pero, sobre todo, gran descubrimiento es el de Jessica Chastain dando vida a Celia, una tipa más bien tonta pero que se come la pantalla cada vez que llega. Dan tantas ganas de ir para allá y abrazar con fuerza a esa rubia (cómo no) tan simple pero tan tierna.

Son varias las historias que se entremezclan en este film que gira en torno al racismo. Sí, se trata de otra película acerca del sometimiento obligado de los negros y ejercido por los blancos. Pero, ¿y qué? También surge cada medio minuto un nuevo título protagonizado por alguna nave espacial intergaláctica. Y si cuenta la historia de la nave de un modo diferente y aportando cosas... ¿qué problema hay? Además, nunca está de más volver a hablar acerca del hecho de que la gente blanca de 1960 despidiese a su criada negra por hacer pis en su mismo cuarto de baño.

"Criadas y señoras" está repleta de historias grandes, historias pequeñas, detalles. Todo encaja con un suave "click", nada chirría y nada estorba. Todo interesa. Desde la trama más principal hasta la más secundaria. Absolutamente todos los actores y actrices están impactantes, creíbles, maravillosos.

Otro punto a su favor es que, a veces, opta por no tomar el camino fácil. La tarta de Minny (y hasta aquí podemos leer) es una apuesta arriesgada para una película tan bienintencionada y limpia hasta ese momento. Un tipo de escena que, si te la cuentan, enmarcarías rápidamente en la última de los hermanos Farrelly, pero que en "Criadas y señoras" adquiere todo un nuevo significado y va más allá de sacar alguna carcajada facilona.


Unas líneas más arriba he hablado de que Tate Taylor decide no tirar por el camino fácil... a veces. Porque en más de una ocasión se le va la mano y cruza la delgada línea que separa lo emotivo de lo sentimentaloide. Algún diálogo que de da un poquico de vergüenza ajena, frases que adivinas en tu cabeza milésimas antes de que sean dichas por los personajes, no muchos (pero haberlos, haylos) estereotipos y topicazos. Como vuelva a encontrarme en otra película a la negra gorda (y sin ningún tipo de mala uva va este comentario. Es una mujer negra, y está gorda. Es así.) con un moño/coleta tirante, que siempre dice lo que piensa, de humor avinagrado pero con gran corazón, me arrancaré un brazo. Octavia Spencer, la susodicha, ya he comentado que está absolutamente espléndida y que se merece el Oscar que se llevó a su casa, pero eso no quita para que gran parte del perfil de su personaje me parezca haberlo visto cien mil veces ya.

Muchos catalogarán a "Criadas y señoras" como una peli para mujeres. Esto no sería del todo malo si no fuese por el carácter peyorativo que lleva siempre esta etiqueta, y que no es tal cuando hablamos de peli para hombres (disparos, explosiones, tetas, descapotables). Ya sabemos que las etiquetas no son buenas y que limitan mucho el contenido del recipiente. Huelga decir que un hombre puede disfrutar con estas mujeres luchadoras del Mississipi de los años 60, al igual que una mujer puede disfrutar con una persecución de coches por las calles de Nueva York. Aunque tampoco vamos a ser hipócritas: me faltan dedos para numerar a los chicos que conozco que andan contando los días para la siguiente 'Fast and Furious'. Y me sobra mano si trato de pensar en chicas con el mismo interés por la franquicia de Vin Diesel.

Sea como sea, "Criadas y Señoras" merece el éxito que ha conseguido. Días después de haber conocido a Minny y Aibileen sigues pensando en ellas. Y eso debe de ser por algo.

















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