Fantástico: 'Total Recall' - ¿Desafío....? No. Desastre total


La obra de Philip K. Dick ha sido llevada al cine con desigual fortuna. A lo grande en adaptaciones que se han convertido en grandes clásicos, ‘Blade Runner’ de Ridley Scott, ‘Desafío total’ de Paul Verhoven o incluso ‘Minority Report’ de Spielberg que cuenta con no pocos defensores, o bien en producciones muy modestas y también la mayoría olvidables.

‘Total Recall’, basada en el relato ‘Podemos recordarlo por usted al por mayor', publicado en 1966 (y el que también inspiró a Verhoeven en la citada película de 1990 con Schwarzenegger de protagonista), se agrupaba en esta versión de 2012 en el bando de las producciones de alto coste y con la supuesta novedad de ser una adaptación más fiel, o al menos distinta, de la historia original de Philip K. Dick. Dos elementos que, viendo los resultados, han resultado ser un fiasco.

Las posibilidades que ofrecía su jugoso entramado de realidad y falsos recuerdos, el que experimentará un obrero del futuro, Douglas Quaid, decidido a implantarse unas vivencias como superagente secreto con las que enriquecer su anodina mediocridad diaria, y el consiguiente debate entre si un recuerdo, aunque sea falso o esté distorsionado, puede ser verdaderamente tan real como si se hubiera vivido, quedan en manos de esta adaptación dirigida por Len Wiseman (cuyo mejor trabajo continúa siendo, de lejos, la primera de las entregas de ‘Underworld’), reducidas a las iniciales, y aún prometedoras, escenas.

Cuando arranca la acción (la de tiroteos, persecuciones, explosiones y demás) es también el principio del fin de la película, no el final de su metraje, por supuesto, sino del presagio de lo que nos deparará no será nada bueno. Que sus escenas de acción y efectos visuales, en la mayoría de los casos, se inspire (o copie) directamente de ‘Origen’, ‘Blade Runner’, ‘Matrix’ o ‘El ataque de los clones’, y naturalmente de ‘Desafío total’ de Verhoeven, son indicadores de la falta de personalidad propia tanto de Wiseman como de esta versión.

Un guión consecuencia de una adaptación de lo más simple y que avanza de manera torpe, a trompicones, sin mantener tensión, ritmo o intriga; y el error (nuevamente) de confundir dos lenguajes totalmente distintos: el cinematográfico con el de los videojuegos.

Los saltos imposibles al vacío de los personajes, corretear por azoteas, vehículos circulando a toda pastilla, pasillos con accesorios y puertas que se abren y cierran peligrosamente… visualizado y a ritmo de videoconsola. Una cosa es la intereactividad del jugador y otra la que puede establecerse con el espectador de la película. Las apabullantes y sobrecargadas (acumulación no significa que sea mejor o más grande) escenas de acción de ‘Total recall’ son artificiales, sin vida, inverosímiles… invitan a la apatía y desconexión.

A ellos cabe añadirle unos villanos de nulo carisma. Bryan Cranston, cuyo malvado canciller Cohaagen es una mera caricatura repleta de tópicos y malos diálogos; y Kate Beckinsale, la supuesta esposa del héroe Douglas, únicamente utiliza dos recursos interpretativos en pantalla, la de cara de bruja que parece salida de un film de terror (en realidad es otra espía, y asesina implacable) y cuando se mueve y corre como si fuera una terminatrix surgida de la saga creada por James Cameron.

En el lado de los buenos, Jessica Biel directamente ya ni siquiera actúa; simplemente se limita a estar en sus escenas. Y Colin Farrell, el protagonista, más bien parece estar preguntándose en cada plano por su mala suerte a la hora de elegir los proyectos.

Un ‘Total Recall’ sin alma y sin el (buen) humor y la mala leche que también tenía la versión de Verhoeven. Totalmente plano y carente de interés, prácticamente sin una sola escena o momento memorable (el hecho que las dependencias de Rekall parezcan un fumedero de opio, ambos son espacios que "venden" psicotrópicos para evadirse de la realidad, es de las pocas ideas salvables). Y todo ello sin tener que recurrir a las odiosas comparaciones con la película de 1990. Innecesarias en este vacuo artificio que se desarma sólo.

Y enlazo con el segundo párrafo de esta reseña: un alto presupuesto que no la saca de ser una película baratilla,  y una supuesta fidelidad al cuento original de Philip K. Dick engañoso porque se trata más bien de un remake, insípido, de la película de Verhoeven. ¿Desafío...? No. Desastre total.











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